miércoles, 5 de julio de 2017

VII

A la brisa le espera el mes de mayo,
a las caderas el hambre del después,
al insomnio le esperan dos desmayos,
a la ruleta le quedan tres traspiés.

A la pistola una bandera blanca,
la angustia sueña con empezar a amar
las uñas de una prostituta manca,
al desamparo un beso donde parar.

La distancia son dos horas de reloj
en un lagrimoso coche fúnebre
que empapa los suburbios de tu boca.

¿Que maldición maldice siempre al mejor
amante del arte del desenhebre
sentimental de tu corazón, loca?