Me entristece
el elitismo de los corazones
por latir,
la locura que suscita
un suspiro entristecido
de amor,
la crueldad intrínseca
de las palabras,
balas perdidas, metralla,
hacia cuerpos vulnerables.
Me apena la valentía
escondida tras una pantalla,
el derroche de sabios
con sabor a hipocresía,
el rechazo del perdón
y la falta de empatía,
la vileza que emana de un insulto.
Todo aquello que nos deshumaniza.
