Son las náuseas y el vértigo en la ventana.
Son las ganas de entrar por la salida.
Son los nervios de añorarte, querida,
y quedarme como siempre en la estacada.
Son las canciones que prometí traerte.
Son los cuadros que nunca te pinté.
Son las 1001 noches que quedé
prendado de mi forma de quererte.
Son los vientos, las alas, la vida.
Son la sal, el pecho, la saliva.
Es el cuerpo, la distancia prohibitiva.
Son mis temores a la luna y al gris.
Son mis miedos de pequeño cuando crecí.
No te olvides, ojos verdes, que no puedo olvidarme de ti
