miércoles, 25 de octubre de 2017
Carta I
A ti, que me has desgarrado los hilos
que ceñían tus labios y los míos.
A ti, brazos de mi Venus de Milo,
que envuelves a las caderas del frío.
A ti, que condenas a los acordes
a pernoctar en tus pechos de ocasión.
A ti, que transformas todos los jueves
con los besos que componen mi canción.
A ti, castillo de papel, capacho,
nube negra, cascabel, pitonisa,
serpiente olvidada, pobre calcetín.
A ti, del fanfarrón, del mamarracho.
Del miedica domador de la risa,
del gadita flautista de Hamelín.
jueves, 5 de octubre de 2017
Enero
Enero se acostumbra a no mirarte
tras el alud de candente ceguera
que provocas tú, de aquella manera,
con esa forma siniestra de helarte.
Enero respira al son de la vida,
mientras aúllan de rabia los lobos.
Maldice tus caderas y mis codos,
al son de una ruleta que no gira.
Enero se enfría por los pasillos,
Enero casi es febrero en diciembre,
Enero es nieve, humo, escapismo.
Enero erige rompiendo ladrillos,
Enero te engaña pero no miente,
Enero, es traicionarse a uno mismo
tras el alud de candente ceguera
que provocas tú, de aquella manera,
con esa forma siniestra de helarte.
Enero respira al son de la vida,
mientras aúllan de rabia los lobos.
Maldice tus caderas y mis codos,
al son de una ruleta que no gira.
Enero se enfría por los pasillos,
Enero casi es febrero en diciembre,
Enero es nieve, humo, escapismo.
Enero erige rompiendo ladrillos,
Enero te engaña pero no miente,
Enero, es traicionarse a uno mismo
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